Autonomía y Libertad

Cuando pensamos en emprender, la palabra LIBERTAD es lo que nos hace brillar los ojitos.

Nos imaginamos un futuro sin jefes, horarios flexibles y la autonomía para decidir cómo, cuándo y dónde trabajar.

El sueño del pibe como decimos en Argentina.

Sin embargo, cuando comenzamos a transitar el camino nos encontramos con que no todo es color rosa.

En las primeras etapas, disfrutamos de manejar nuestro tiempo y sentir que tenemos el control, pero al mismo tiempo, nos encontramos con que lo que estamos ganando no nos alcanza y nos empezamos a preocupar.

Manejar la incertidumbre de cuánto y cuándo van a llegar nuestros ingresos no es nada fácil.

Después, si persistimos lo suficiente, los resultados empiezan a llegar.

Con esfuerzo, vamos consiguiendo nuestros primeros clientes.

Después ya tenemos clientes recurrentes y el boca a boca empieza a funcionar.

Nuestros ingresos empiezan a ser más estables, e incluso logramos algún reconocimiento en nuestro nicho. ¡Casi somos felices!

Pero con el crecimiento también aparecen nuevas responsabilidades.

De repente, nos encontramos haciendo mil cosas a la vez: atendemos nuestro teléfono, nuestro mail, manejamos nuestras redes, creamos contenido, pensamos las ideas de contenido (ya no sabemos de dónde sacarlas ja ja) hacemos videos llamadas, administramos nuestros ingresos y gastos, planificamos, tenemos eventos (sabemos que el networking es importante) etc., etc…

El tiempo que al principio nos sobraba empieza a no ser suficiente.

Nos damos cuenta de que la libertad que buscábamos ahora está limitada por todas las responsabilidades que tenemos que asumir para que nuestro negocio crezca.

Llega un momento en el que sentimos que estamos en una paradoja:

  • Ganamos dinero, pero no lo suficiente para contratar ayuda o expandirnos.
  • Queremos manejar nuestros horarios, pero no nos alcanza el tiempo para disfrutar nuestra libertad.

Este punto es crucial para muchos emprendedores.

Nos damos cuenta de que no podemos seguir creciendo sin soltar ciertas responsabilidades o sin replantear cómo estamos llevando nuestro negocio.

Es en este punto en donde la motivación inicial puede empezar a desvanecerse.

Algunas pautas:

  • Delegá lo que puedas. Si no podés pagarle a alguien todavía pedí ayuda a una persona cercana de tu confianza. Con cosas simples pero rutinarias.
  • Ayudate de la IA todo lo que puedas para cuestiones repetitivas y generación de ideas.
  • Usa un calendario o app de tareas. Cuando no agendamos TODOS nuestros compromisos no solo corremos el riesgo de olvidarnos si no que tenemos un run run en la cabeza permanente porque tenemos miedo ¡de olvidarnos! Es decir, vamos perdiendo energía mental.
  • Tratá de elaborar las ideas de contenido, no necesariamente el contenido, una vez a la semana para toda la semana. Te despeja la cabeza.
  • Y esto es muy importante: oblígate una vez a la semana a tener una reunión con vos mismo para evaluar tu semana, evaluar cómo vas cumpliendo los objetivos y si vas encaminado con tus metas. Para planificar lo importante de la próxima semana. Sos tu propio CEO, necesitás una reunión de CEO.

A veces la rutina nos descarrila del camino. No lo permitas.

Y por supuesto, si crees que puedo acompañarte en este camino para ayudarte a tener claridad y avanzar más rápido ya sabes, escribime.

La primera consulta es gratis.