¿Y si pasa lo peor?
Todos tenemos a veces preocupaciones que nos quitan el sueño.
Un run run permanente en nuestra cabeza que se cuela en diferentes momentos del día y nos preocupa y nos distrae de nuestra realidad.
Nos lleva a enfrentarnos cara a cara con el miedo.
La teoría del peor escenario tiene un principio fundamental: nuestra mente no puede preocuparse y ocuparse al mismo tiempo.
Cuando nos enfocamos en ocuparnos, es decir, en tomar medidas concretas, la preocupación pierde fuerza y dejamos de alimentar el círculo vicioso del estrés.
Este método tiene tres pasos principales:
- Identificar qué nos preocupa:
Tomá lápiz y papel y escribí aquello que te preocupa. - Imaginar el peor escenario posible:
Pensá qué es lo peor que podría pasar si esa preocupación se hace real. Este ejercicio puede parecer alarmante, pero es muy liberador. Al enfrentar lo peor que puede pasar, le quitamos el poder al miedo y descubrimos que, aunque el escenario sea difícil, podemos enfrentarlo. - Tomar acción para prevenirlo:
Una vez que hemos aceptado lo peor y sabemos que eso no nos va a destruir, es momento de hacer una lista con todo lo que está en nuestras manos para evitar que ese escenario se convierta en realidad.
Por ejemplo: tengo miedo a que me despidan de mi trabajo:
1.- Identificá el problema: miedo a quedarme sin mi trabajo.
2.- Aceptar el peor escenario: pierdo mi principal fuente de ingresos, necesito reducir mis gastos y tengo que buscar un nuevo trabajo. No va a ser fácil pero ya sé que eso no me va a matar. Lo acepto.
3.- Empiezo a tomar acción: anoto todo, qué puedo hacer para que no me despidan. Puedo ser más puntual. Puedo tratar de mejor manera a mis compañeros. Puedo colaborar más en los proyectos. Puedo estudiar algo para estar mejor preparado, etc. Trazamos un plan de acción y empezamos a ocuparnos activamente en evitar el peor de los escenarios.
Cuando tenemos un plan de acción nuestra mente deja de enfocarse en la preocupación y se dirige a la acción. Ponerte en acción te da tranquilidad.
La mente no puede estar ocupándose activamente de resolver algo y estar preocupada a la vez, la acción quita del medio a la preocupación.
La teoría del peor escenario funciona porque elimina la incertidumbre, que es el mayor combustible del miedo. Cuando aceptamos el peor de los casos, desactivamos su capacidad de paralizarnos.
Además, este enfoque nos empodera. Al centrar nuestra energía en lo que sí podemos controlar, nos sentimos más seguros, proactivos y dueños de la situación.
Es aplicable a todos los ámbitos de nuestra vida: personal, laboral, profesional, familiar. En todos los casos, la metodología es la misma: identificá tu preocupación, analizá el peor escenario y tomá acción para prevenirlo.
La próxima vez que una preocupación te quite el sueño, probá este método. Tomá lápiz y papel, analiza el peor de los escenarios y acepta que puedes enfrentarlo. Luego, trabaja en un plan para prevenirlo. Verás cómo la ansiedad se disipa y la claridad toma su lugar.
No podemos controlar todo lo que sucede a nuestro alrededor, pero siempre podemos elegir cómo enfrentarlo. En lugar de preocuparnos, ocupémonos. Porque cuando tomamos acción, el miedo pierde su fuerza y el camino hacia nuestros objetivos se vuelve más claro.
¿Te animas a aplicar la teoría del peor escenario en tu vida?
