Comprender 𝗰𝘂𝗮́𝗹𝗲𝘀 𝘀𝗼𝗻 𝗹𝗮𝘀 𝗰𝗮𝘂𝘀𝗮𝘀 más comunes de fracaso nos puede ayudar a aumentar las probabilidades de 𝗲́𝘅𝗶𝘁𝗼.
La mayoría de las causas 𝘀𝗼𝗻 𝗲𝘃𝗶𝘁𝗮𝗯𝗹𝗲𝘀.
Los emprendimientos pasan por varias 𝗳𝗮𝘀𝗲𝘀 y las causas de muerte en cada fase son distintas.
1. Fase de 𝗜𝗻𝗶𝗰𝗶𝗼:
• 𝗙𝗮𝗹𝘁𝗮 𝗱𝗲 𝗽𝗹𝗮𝗻𝗶𝗳𝗶𝗰𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗮𝗱𝗲𝗰𝘂𝗮𝗱𝗮: muchas veces iniciamos un emprendimiento sin un plan de negocio sólido. No planificamos y por ende tampoco podemos controlar un proceso que no tiene dirección. 𝗘𝘀𝘁𝗼 𝗵𝗮𝗰𝗲 𝗺𝘂𝗰𝗵𝗼 𝗺𝗮́𝘀 𝗱𝗶𝗳í𝗰𝗶𝗹 𝗹𝗮 𝘁𝗼𝗺𝗮 𝗱𝗲 𝗱𝗲𝗰𝗶𝘀𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗮𝗰𝗲𝗿𝘁𝗮𝗱𝗮𝘀.
• 𝗥𝗲𝗰𝘂𝗿𝘀𝗼𝘀 𝗲𝗰𝗼𝗻𝗼́𝗺𝗶𝗰𝗼𝘀 𝗶𝗻𝘀𝘂𝗳𝗶𝗰𝗶𝗲𝗻𝘁𝗲𝘀 para comenzar: siempre es ideal comenzar un emprendimiento teniendo otra fuente de ingresos para no ahogar el proyecto. Los primeros meses de un emprendimiento son para reinvertir. Muchas veces esto no es posible y terminamos asfixiando a nuestro proyecto.
• 𝗗𝗲𝘀𝗰𝗼𝗻𝗼𝗰𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗱𝗲𝗹 𝗺𝗲𝗿𝗰𝗮𝗱𝗼: no investigar el mercado lo suficiente puede llevarnos a emprender con productos o servicios que no satisfacen una 𝗻𝗲𝗰𝗲𝘀𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗿𝗲𝗮𝗹. Muchas veces elegimos invertir en algo simplemente porque nos gusta o es lo que aprendimos a hacer y no hay mercado suficiente para crecer.
2. Fase de 𝗖𝗿𝗲𝗰𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼:
• 𝗣𝗿𝗼𝗯𝗹𝗲𝗺𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝗲𝗳𝗲𝗰𝘁𝗶𝘃𝗼: cuando empezamos a crecer, aunque las ventas aumenten, podemos empezar a tener dificultades financieras. Siempre el tiempo que tardamos en cobrar nuestras ventas tiene que ser mucho menor al tiempo que tardamos en pagar nuestras deudas. Si esto no sucede comienzan los 𝗽𝗿𝗼𝗯𝗹𝗲𝗺𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝗹𝗶𝗾𝘂𝗶𝗱𝗲𝘇.
• 𝗖𝗿𝗲𝗰𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗱𝗲𝘀𝗰𝗼𝗻𝘁𝗿𝗼𝗹𝗮𝗱𝗼: cuando crecemos sin planificación y sin la infraestructura necesaria para brindar un buen servicio como resultado tenemos 𝗼𝗽𝗲𝗿𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗶𝗻𝗲𝗳𝗶𝗰𝗶𝗲𝗻𝘁𝗲𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗼𝘀 𝗵𝗮𝗰𝗲𝗻 𝗽𝗲𝗿𝗱𝗲𝗿 𝗰𝗹𝗶𝗲𝗻𝘁𝗲𝘀.
3. Fase de 𝗠𝗮𝗱𝘂𝗿𝗲𝘇:
• 𝗘𝘀𝘁𝗮𝗻𝗰𝗮𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗲𝗻 𝗶𝗻𝗻𝗼𝘃𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻: no adaptarse a las tendencias del mercado puede llevar a la obsolescencia. Por ejemplo, pensar que porque nuestra tienda es física no podemos vender online y perdemos a muchos clientes por no brindarles el canal de venta adecuado.
• 𝗣𝗿𝗼𝗯𝗹𝗲𝗺𝗮𝘀 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗿𝗻𝗼𝘀: empleados cansados, discusiones con los jefes. Cuando crecemos buscamos colaboradores. Si no se busca a las personas adecuadas que encajen con el proyecto y la cultura después tenemos problemas.
• 𝗗𝗲𝘀𝗰𝗼𝗻𝗲𝘅𝗶𝗼́𝗻 𝗰𝗼𝗻 𝗲𝗹 𝗰𝗹𝗶𝗲𝗻𝘁𝗲: no entender las necesidades cambiantes de los clientes hace que los perdamos.
• 𝗥𝗲𝘀𝗶𝘀𝘁𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗮𝗹 𝗰𝗮𝗺𝗯𝗶𝗼: no adaptarse a las nuevas tecnologías o modelos de negocio puede acelerar el proceso de declive. El clásico “𝗮𝗰𝗮́ 𝘀𝗶𝗲𝗺𝗽𝗿𝗲 𝘀𝗲 𝗵𝗶𝘇𝗼 𝗮𝘀í”.
Estas son algunas de las causas más frecuentes.
Casi todas tienen solución si sabemos pedir ayuda a tiempo.
