¿Sos del club de las 5 de la mañana? ¿O sos de los que, por más que lo intentes, no lográs despertarte ni de casualidad?

No es falta de voluntad, es biología.

Nuestro cuerpo sigue un ritmo natural determinado por el cronotipo, que es la predisposición genética que regula nuestros ciclos de sueño y vigilia.

Conocer nuestro cronotipo nos ayuda a organizar nuestras actividades de manera más eficiente.

La encargada de administrar esta energía es la melatonina.

Se libera en la oscuridad y determina en qué momento del día estamos más despiertos y, por tanto, somos más productivos.

Se han identificado tres grandes grupos de cronotipos:

1. Matutinos («alondras»)
Son esas personas que se despiertan naturalmente temprano y sienten su pico de energía en las primeras horas de la mañana. Generalmente necesitan dormir entre las 10 de la noche y las 6 de la mañana. Un 25% de la población es matutina.

2. Intermedios («colibríes»)
Este es el grupo más común y tiene un ritmo más equilibrado. Su energía es estable a lo largo del día, con una ligera caída después del almuerzo. El 50% de la población tiene un cronotipo intermedio, esto quiere decir que la mayor liberación de melatonina se produce a las tres de la mañana y suelen dormir entre las 12 de la noche y ocho de la mañana.

3. Nocturnos («búhos»)
Son las personas que encuentran su mejor rendimiento a última hora de la tarde y por la noche. Madrugar no es lo suyo y necesitan más tiempo para activarse por la mañana. Su horario de sueño es entre las tres de la mañana y las 11. Los vespertinos son otro 25% de personas.

No hay un cronotipo mejor que otro.

Todos tenemos un ritmo natural, y la clave está en aprender a respetarlo en lugar de luchar contra él.

Si sos de esas personas a las que los demás gastan porque de chico te quedabas dormido en la mesa, no sos capaz de esperar a las 12 de la noche para saludar a alguien por su cumpleaños y cuando llegan las 10 de la noche querés que el mundo pare para bajarte, definitivamente sos matutino.

Yo soy matutina. Me despierto temprano aunque no ponga el despertador y no hago ni un minuto de fiaca, es el momento en que más energía tengo.

Si sos de las personas que estudian o se dedican a sus trabajos de mayor concentración a la noche, y te decís que lo hacés por que a esa hora nadie te molesta, sos nocturno. Lo hacés porque a esa hora tenés tus picos de energía.

Conocer el cronotipo de los empleados es muy importante en las empresas que, por ejemplo, necesitan personal nocturno. Porque si contratamos a una alondra para una guardia nocturna, claramente se va a quedar dormido, es inevitable.

No pongas una reunión a las 8 de la mañana si la mitad de tu equipo es búho, porque van a estar presentes, pero no despiertos.

Conocer nuestro cronotipo y el de nuestros colaboradores es un factor importante que deberíamos tener en cuenta.